jueves, 10 de abril de 2014

Parrish Art Museum


279 Montauk Highway Water Mill - (Southampton)
NY 11976 - EE.UU.

http://parrishart.org

Nueva York reclama de tal modo la atención que oscurece cualquier cosa que ocurra en sus alrededores. Y sin embargo ocurren cosas.

El Parrish Art Museum lo creó un mecenas enamorado del arte
italiano y del renacimiento y lo instaló en Long Island, en un área de veraneantes adinerados. Allí vivió e incluso malvivió el museo hasta que mucho más tarde alguien tomó las riendas y decidió modernizarlo y ampliarlo prestando especial atención a la obra de los numerosos artistas que habían hecho de Long Island su lugar de residencia y de trabajo.

Compraron un espacioso terreno, intervinieron en él para restaurar el paisaje de pradera que siempre había tenido y encargaron a los famosos Herzog & de Meuron un edificio moderno y funcional para alojar la colección y efectuar exposiciones
temporales. El resultado es llamativo por su contenida discreción. Dos largas galerías en paralelo unidas por un pasillo central, de una simplicidad puritana componen el interior, luminoso, con ventanas  al cielo y aberturas puntuales
al entorno para no perder de vista el paisaje. Y todo ello, rodeado de un gran porche y cubierto por una ligera lámina de acero que forma los tejados. Dicen los arquitectos que quisieron inspirarse en el espacio de los estudios de los artistas y lo cierto es
que han creado un edificio y un ambiente realmente singular.

La colección del museo es de gran interés. Representa una mirada al arte contemporáneo norteamericano desde final del XIX bajo la influencia
de los paisajes y la vida en Long Island y la de Nueva York con su constante ir y venir de grandes figuras y de las más variadas tendencias. Los visitantes de Nueva York tienen con este museo un buen argumento para salir de Manhattan y conocer otros lugares.

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lunes, 24 de marzo de 2014

Museo Jumex


Bulevar Miguel de Cervantes Saavedra 303, colonia Nuevo Polanco
Ciudad de México - México

www.museojumex.org/‎


Fuera del centro, en los barrios que se desarrollaron al amparo de las oficinas y los edificios de las grandes empresas, se han instalado iniciativas culturales de gran calado. Quienes visiten Ciudad de México deberán salir de los
caminos trillados para acercarse al nuevo Museo Jumex.

El museo, abrió sus puertas hace muy pocos meses justo al lado del imponente edificio del nuevo Museo Soumaya. Más concentración imposible y mejor ejemplo de la apuesta de los grandes actores ciudadanos por la cultura tampoco.

Jumex se dedica a la fabricación de zumos y disponía ya de una importante galería de arte. Para afianzarse en el terreno cultural encargó a David Chipperfield, un edificio entero, pensado "como un sitio único para fomentar el
descubrimiento, la reflexión y el aprendizaje del arte contemporáneo". En medio de construcciones de gran tamaño, Chipperfield optó por un edificio moderno y modesto al mismo tiempo, que llama la atención, pero discretamente, y que acerca al visitante a un
ambiente más sosegado que el que lo rodea, envuelto en actividad y en prisas. El museo, por su volumen y por sus líneas, busca por una atmósfera de tranquilidad.

¿Y cuál es su contenido? En primer lugar el museo ofrece un amplio
calendario de exposiciones temporales del mayor interés. Pero sus cimientos se basan, en una importante colección, la que reunió el empresario Eugenio López Alonso, considerada como una de las más grandes, dedicada al arte contemporáneo, de Latinoamérica. Entre los artistas expuestos están Jeff Koons, Donald Judd, Fred Sandback, Damien Hirst o Thomas Ruff, y también nombres mexicanos como Gabriel Orozco o el urbanista y arquitecto Eduardo Terrazas.

Nuevo museo, nuevos atractivos para Ciudad de México y una nueva excusa para acercarse a la capital mexicana.

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miércoles, 22 de enero de 2014

Puzzling World


Wanaka - Nueva Zelanda

http://www.puzzlingworld.co.nz

Una cosa es lo que cada cual ve y otra lo que le muestra su cerebro. El cerebro está entrenado para corregir las imágenes, interpretarlas, reconocerlas y darles sentido. Pero por eso mismo, porque lo suyo es procesar información,
puede ser manipulado en este proceso y generar resultados engañosos.

Un centro de ocio en Wanaka -en la isla del sur- se ha ocupado de construir a gran escala esos escenarios que llevan al cerebro a confundirse y a mostrar como si fueran reales cosas que los ojos
no ven. Objetos con los relieves imposibles, habitaciones donde lo que hay en su interior cobra dimensiones irreales, lugares donde personas y cosas no se sostienen en vertical sino inclinadas ... Todo un juego de apariencias y de engaños se hacen realidad y permiten pasar un buen rato jugando entre el asombro y la sorpresa.

En el exterior, el laberinto, que se anuncia como 3D y que además de complicados pasillos tiene puentes para pasar de unos a otros, añade más ocasiones que ponen a prueba las dotes de memoria, de cálculo y de orientación de cada cual para salir de su embrollo.

Pero el entretenimiento no termina ahí. Una gran sala dotada de mesas y de sillas permiten a quienes acuden al lugar ejercitarse con los numerosos juegos de inteligencia que se ofrecen a quienes quieran pasar un buen rato. Puzles
de los tipos más ingeniosos, piezas de complicado encaje para construir figuras imprevistas, objetos para montar y desmontar de apariencia imposible ocupan el tiempo de los visitantes que empiezan probando y terminan embobados, apurando
toda su capacidad lógica y acabando por pedir socorro a los monitores -que no siempre pueden con la dificultad que se les plantea y acaban por recurrir a la ayuda de un ordenador.

Quienes deseen probar una atracción cuya adrenalina no tiene su origen en un vértigo físico sino mental, encontrarán en Wanaka el mejor modo de hacerlo y de disfrutar con ella más de lo que se imaginan.

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lunes, 13 de enero de 2014

Museum in the Kulturbrauerei


Knaackstraße 97
D-10435 Berlin - Alemania


http://www.hdg.de/fileadmin/static/english/berlin/


Un nuevo museo acaba de abrir en Berlín. Un museo político y también de 'vida'. Un museo de la memoria para que quede constancia de lo que fue el pasado reciente de la República Democrática Alemana.

De hecho, ya existía uno
bajo la iniciativa de un emprendedor visionario que vio que la Alemania comunista podía convertirse en una atracción para nostálgicos y para curiosos. Ahora es una entidad con un claro sello institucional quien entra en juego con una mirada menos complaciente y más política.

Como el primero de los museos, el que se inaugura ahora se propone también huir de lo que podríamos llamar un tostón. Es un escaparate de lo que fue la vida cotidiana. Recuerda los productos que había en las despensas domésticas con sus etiquetas antiguas, los
electrodomésticos que debían hacer felices a las amas de casa en el paraíso socialista, los Travan, esa especie de Seat 600 que hizo las delicias de quienes tuvieron la suerte de sumarse a la era del automóvil y algunas otras muestras de inventos extravagantes que debían
sacar brillo y esperanza a mayor gloria del ingenio popular.

Con una buena colección de objetos originales, películas y documentos la exposición 'La vida cotidiana en la RDA' recrea un mundo de penumbra y recuerda la aspiración de tantos alemanes del este
de tener supermercados, aparatos para el hogar y coches como los que tenían sus parientes del lado occidental.

Los críticos con el museo dicen que no todo estaba tan mal en la República Democrática y que lo que ahora se expone tiene un
punto de maldad porque está hecho para recordar lo malo y nada de lo bueno. Es cierto. El hecho es que pasados ya unos buenos años, esa recreación de la Alemania Oriental sorprende y se ve tanto como un horror como con una sonrisa en
los labios. A la Alemania del Este le toca penar con una imagen que no es nada buena y que se trata de no ocultar, pero desde el punto de vista de la experiencia y de la cultura al espectador el nuevo museo le permite regresar a lo que fue la mitad Alemania al cabo de la Segunda Guerra Mundial y también a lo que fue Europa durante tantos años dividida en dos bloques que parecía que nunca se iban a reconciliar.

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martes, 10 de diciembre de 2013

Pérez Art Museum - PAMM

Pérez Art Museum - PAMM
1103 Biscayne Blvd.
Miami, FL 33132

www.pamm.org


A los españoles puede que Pérez Art Museum les suene al rótulo de alguna viñeta de Mortadelo y Filemón. Pero nada más alejado de la realidad. El Pérez Art Museum acaba de abrir sus puertas en Miami y es un modernísimo edificio salido del estudio suizo de Herzog
y de Meuron. Un edificio asomado a la bahía de Biscayne -Vizcaya para los hispanoparlantes-, al borde del agua, que respira el clima tropical de la ciudad y que rompe con la tradición art decó que es la seña de identidad de Miami.

Sujeto sobre pilares que lo elevan ligeramente del suelo y bajo el abrigo de un enorme techo, una galería con las mejores vistas rodea los espacios interiores dedicados a salas de exposición. Largos colgantes prendidos en la cubierta y convertidos en jardines verticales, ayudan
a transitar desde el espacio exterior dominado por el paisaje y por la luz del sol, al ambiente de luz más tamizada donde se exponen las obras que forman la colección.

El nuevo museo continúa en realidad la actividad del
antiguo Miami Art Museum centrado en el arte contemporáneo europeo, africano y americano y muy especialmente en la obra de artistas del sur de Florida. Pero recoge el impulso de su creador, un promotor inmobiliario de raíces
cubanas, nacido en Argentina y coleccionista de arte. Su colección, que ahora pertenece al museo, contiene un centenar obras de los grandes artistas latinoamericanos: Rufino Tamayo, Torres García, Diego Ribera...

Ya no se puede visitar Miami sin pasar por el nuevo museo, rodeado de las mejores vistas y provisto de una cafetería que bien merecerá la pena aprovechar para hacer un alto en el camino.

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lunes, 28 de octubre de 2013

Auckland Art Gallery Toi o Tamaki


Cnr Kitchener and Wellesley Streets
Auckland City - Nueva Zelanda

www.aucklandartgallery.com

Nueva Zelanda no destaca precisamente por el arte y la cultura. Lo suyo es una naturaleza extraordinaria y una sociedad joven y dinámica volcada, como la australiana, en la vida sana, las actividades al aire libre y el mantenimiento de algunas señas de identidad que trajeron con ellos los antiguos colonos venidos de
Europa.

Por ello hay que llamar la atención sobre la Galería de Arte de Auckland. Instalada en un edificio clásico de la mayor ciudad neozelandesa ha sido modernizada mediante el añadido de una construcción anexa que ha recibido el premio al mejor edificio del World Architecture Festival 2013 celebrado en Singapur.

La ampliación dobla el espacio dedicado a las exposiciones y ha servido de excusa para poner al día el conjunto entero. Pero lo destacable empieza por un atrio cubierto por elementos en madera a distintas alturas, soportados mediante esbeltas columnas
también de madera y que permite la transición sin ruptura entre el entorno arbolado que lo envuelve y el interior de perfiles rectilíneos y exquisitos muros de blanco perfecto, separado de fuera por grandes cristaleras.

El nuevo edificio representa un delicado ejercicio de integración con el edificio antiguo, pero sobre todo con el país entero. La naturaleza está presente en esta entrada monumental que ha querido respetar el medio natural y realzarlo utilizando madera de kauri,
el árbol autóctono que representa también a la cultura maorí, una cultura que Nueva Zelanda quiere en esta ocasión poner de relieve y rescatar para recuperar así sus más viejas raíces. La naturaleza que sirvió de cobijo a los primeros pobladores sirve de guía sutil para enlazar con
los mejores artistas de la cultura maorí cuyos trabajos destacan también en el museo.

El propósito de quienes se pusieron al frente de la renovación de la Auckland Art Gallery era dejar una aportación que contribuyera de manera sustancial al patrimonio histórico del país. Su trabajo lo ha conseguido y ha añadido un atractivo inesperado a esta ciudad espléndida.

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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Fundación-Museo Evaristo Valle


Gijón – España
Camino de Cabueñes, 261 - 33203, Somió – Gijón


evaristovalle.com/

Descubrir lugares poco conocidos y sin embargo cargados de interés es siempre motivo de sorpresa y de deseo de hablar de ellos para darles la notoriedad que merecen. Si además forman parte de eso que llamamos ‘especies en peligro de extinción’, el deseo es doble.

Hablamos del museo/fundación Evaristo Valle, a las afueras de la ciudad de Gijón, en Asturias.

Para quienes no lo conozcan, Evaristo Valle fue un pintor que nació en la segunda mitad del XIX y vivió hasta los años 50 del XX. Asturiano, marchó a París donde conoció a los grandes de la época. Expuso en la capital de Francia, en Nueva York, en Londres y, por supuesto, en Madrid. Para decirlo con más
propiedad, fue un excelente pintor al que la salud no ayudó y pasó largas épocas de producción escasa. Pero su obra es variada, es extensa también, de gran calidad y llena de atractivo.

Una fundación recoge una parte importante de su obra y la expone en lo que fue una segunda residencia del
pintor, en una casa de época mantenida con extraordinario esmero y rodeada de un amplio jardín, convertido en museo de escultura.

Hoy Evaristo Valle es poco conocido fuera de Asturias y sin embargo sigue siendo considerado un gran artista.
El museo, nada grandilocuente, es a pesar de todo cuidadísimo, muy agradable y un auténtico regalo para los aficionados a la pintura.

¿Y en peligro de extinción? El lugar es exquisito y nada pretencioso. A su manera,
es modesto, pero vive sobre todo de fondos institucionales y de subvenciones cuando ni los unos ni las otras pasan por su mejor momento. En cualquier caso, el apoyo más sólido que puede recibir es en forma de visita. Merece la pena desplazarse y salir del centro de Gijón para disfrutar de él.

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